• El siguiente artículo se utilizó como guía en el instituto que Moshe Feldenkrais creo en Tel Aviv.

  • Autoconciencia a través del movimiento


  • El hombre es un animal debido a su estructura. No obstante, es el animal superior y un ser humano gracias a las funciones de su sistema nervioso. La ligera diferencia que existe entre la mano humana y la del mono reside en el movimiento y la posición del pulgar. El sistema nervioso humano permite usar los músculos y huesos de la mano para hacer cosas que un mono es incapaz de realizar. Los movimientos sutiles y precisos de la mano, necesarios para escribir, tocar un instrumento musical, contar billetes, reparar un reloj, enfocar un microscopio, etc., son específicamente humanos.


  • Dos maneras de aprender

  • Existen dos modelos diferentes para aprender a usar la mano. Los movimientos de la mano son espontáneos y mejoran con el desarrollo de todo animal normal, sea mono u hombre. No obstante, cada persona debe de aprender a dominar la motricidad fina de la mano de un modo determinado y en el momento oportuno.

  • El aprendizaje específico (quizás la característica más importante del sistema nervioso humano) se pone de manifiesto no solamente en las manos del hombre si no en todas sus funciones. La postura erecta, el modo de andar y el habla son cualidades aprendidas que requieren varios años de aprendizaje y muchos más para perfeccionarlas.

  • La capacidad de emitir sonidos (es decir, la parte animal del habla) mejora con el desarrollo tanto en el hombre como en otros mamíferos, pero una persona que llega al estado adulto aislada de la sociedad quizás nunca alcance la destreza de un ser humano criado en condiciones normales. El instinto animal es un aprendizaje filogenético o, lo que es lo mismo, el aprendizaje de la especie. El aprendizaje humano es ontogénico, es decir, requiere de la experiencia personal. En resumen, el aprendizaje es al sistema nervioso humano lo que el instinto a los animales.

  • Los perros, por ejemplo, aprenden espontáneamente todas las lenguas caninas y por eso un perro chino se puede comunicar con un perro americano y también con otro de origen persa. Pero las conexiones del sistema nervioso humano se establecen a través de la experiencia personal e individual; por esta razón una persona puede hablar solamente una lengua y el resto de los idiomas, que superan los dos mil, seguirán siendo incomprensibles a menos que se embarque en un aprendizaje.

  • El instinto tiene ciertas desventajas, como también las tiene el aprendizaje humano. El instinto es inútil en un entorno que cambia de improviso o en una situación totalmente nueva. El valor del aprendizaje depende de la elección y la calidad de lo aprendido. No obstante, el sistema nervioso humano, cuyos patrones de acción son heredados (como los instintos) sino que se conectan durante el proceso de aprendizaje, tiene una ventaja esencial: resulta comparativamente más fácil afrontar un nuevo aprendizaje o una reeducación.


  • El movimiento

  • El movimiento es el mejor indicio de la actividad del sistema nervioso humano. Por lo general los temblores la parálisis, la ataxia las dificultades del lenguaje y el control muscular ineficaz son manifestaciones de una lesión cerebral o de un trastorno de las funciones del tronco encefálico o de otras partes del sistema nervioso. El movimiento, o su ausencia, revela el estado del sistema nervioso, sus factores hereditarios y su grado de desarrollo. El movimiento se produce únicamente cuando el sistema nervioso envía impulsos necesarios para contraer los músculos correspondientes por medio de secuencias y esquemas correctos en el momento oportuno.

  • Al nacer podemos realizar muy pocos movimientos voluntarios, además de llorar y contraer todos los músculos flexores mediante un esfuerzo indiferenciado. A través de la experiencia aprendemos a rodar, gatear, sentarnos, hablar, correr, saltar, balancearnos, girar, y todo aquello que somos capaces de hacer en la edad adulta.

  • Nuestra conciencia se adapta gradualmente al medio que nos rodea. Los primeros contactos con el mundo exterior se realizan a través de la piel y la boca. Más tarde, aprendemos a utilizar las diferentes partes de nuestro cuerpo por separado y a regularlas por medio de la vista. La mayor dificultad es la diferenciación de los movimientos. Por ejemplo, el dedo anular seguirá siendo torpe a menos que toquemos un instrumento musical o pongamos un interés especial en aprender a moverlo a voluntad. No obstante, logramos habitualmente convertir la respuesta de "todo o nada" de la contracción muscular primitiva en una actividad voluntaria más o menos clara y diferenciada. Por lo general, llegamos a hacerlo de forma natural, es decir, in tener conciencia del proceso implicado ni del estado o grado de perfección alcanzado a través del aprendizaje. La mayoría de nosotros llegamos a alcanzar una mediocridad despreocupada, que resulta suficiente para convertirnos en uno del montón.


  • El método Feldenkrais


  • Mi técnica para propiciar una mejor maduración del sistema nervioso utiliza la relación reversible de los sistemas muscular y nervioso. Ambos han evolucionado en el campo gravitacional que establece las pautas para el desarrollo y el aprendizaje de cada individuo y también para evolución de la especie.

  • El extraordinario desarrollo de los lóbulos frontales humanos demuestra que sus funciones representan un avance evolutivo y contribuye a la supervivencia de los más adaptados. El desarrollo del cerebro humano se inicia en el momento del nacimiento y evoluciona con el paso del tiempo, dirigido y moldeado por la experiencia personal.


  • Oportunidad y vulnerabilidad

  • Como resultado, el ser humano tiene la extraordinaria oportunidad de desarrollar un repertorio de respuestas aprendidas ( de las que carecen los demás animales) y una vulnerabilidad especial para cometer errores. Las respuestas del resto de los animales a la mayoría de los estímulos se organizan en su sistema nervioso en forma de patrones instintivos, razón por la cual se equivocan con menor frecuencia.

  • Y aún más irritante es el hecho de que tenemos pocas oportunidades para tomar conciencia de nuestros errores. Como somos aprendices a la vez que jueces, nuestro juicio depende de los logros alcanzados durante el aprendizaje y, al mismo tiempo, está limitado por ellos.

  • Ciertamente, para evolucionar tenemos que afinar nuestro juicio. Sin embargo, el juicio es el resultado de un aprendizaje que ya se ha completado.


  • Aumentar la sensibilidad

  • Para romper este círculo vicioso, debemos utilizar la función básica de la región supralímbica del cerebro, que es capaz de percibir y abstraer, y a menudo incluso expresar en palabras lo que está sucediendo en nuestro cuerpo. Al reducir todos los estímulos al mínimo, reducimos también a su mínima expresión cualquier cambio que tenga lugar en nuestro sistema muscular y en nuestros sentidos. De este modo, nuestra sensibilidad aumenta considerablemente y, en consecuencia, podemos apreciar los detalles más ínfimos de los que no habíamos sido conscientes hasta ese momento. Somos como una persona daltónica que ha recuperado la capacidad para diferenciar el rojo del verde.

  • En cuanto mejora la capacidad de diferenciar, se aprecian mejor los detalles del ser y del entorno; tomamos consciencia de lo que hacemos y no de lo que decimos o pensamos que hacemos.


  • La práctica del método

  • Para empezar explicaré que durante las lecciones el sujeto está tumbado en el suelo, en posición prona o supina, pues así resulta más fácil desestructurar los patrones musculares. De este modo, se suprime la presión habitual en las plantas de los pies y la consecuente disposición de las articulaciones del esqueleto. El sistema nervioso no recibe los estímulos aferentes habituales causados por la gravedad, y los impulsos no se organizan de acuerdo con los patrones usuales. Cuando se reciben de nuevo los estímulos habituales una vez concluidas las lecciones, sorprende ver que provocan una respuesta diferente.

  • Las lecciones se realizan tan lenta y placenteramente como sea posible, sin sentir tensión ni dolor. El objetivo principal no es entrenarse en lo que uno ya conoce, sino descubrir reacciones desconocidas para aprender una forma de actuar más adecuada y agradable.

  • Los movimientos son ligeros, de modo que después de quince o veinte repeticiones el esfuerzo inicial disminuye hasta no ser prácticamente nada más que un pensamiento. Esto produce una sensibilidad máxima que permite a la persona detectar los cambios mínimos del tono eferente, así como también una nueva alineación de las distintas partes del cuerpo.

  • Al final de las lecciones, el sujeto tiene la sensación de que el cuerpo pende ligeramente de la cabeza y se desliza al moverse, de que los pies no se apoyan pesadamente sobre el suelo.

  • La cabeza, que es portadora de todos los teleceptores (ojos, oídos, fosas nasales y boca) y que gira a derecha e izquierda prácticamente con cada movimiento en función de los cambios del entorno, debería moverse con una suavidad que ni siquiera el más perfecto de los robots conseguiría igualar. De todos los teleceptores, los ojos también se desplazan a derecha e izquierda en relación con la cabeza, y sus movimientos deberían ser fáciles y delicados, sea en la misma dirección de rotación de la cabeza o en la dirección opuesta.


  • Resultados

  • Al reeducar un cuerpo para perfeccionar todas las formas y configuraciones posibles de sus miembros, no solamente se modifica la fuerza y la flexibilidad del esqueleto y de los músculos; también se produce un cambio profundo de la autoimagen y la calidad de la regulación del propio ser.


  • Las dos técnicas principales

  • El Método emplea una técnica manipulativa y otra grupal. La primera es necesariamente individual y se ajusta a las necesidades particulares de cada persona. Se trabaja. Con unas treinta posiciones corporales diferentes. Históricamente, la primera técnica que se desarrollo fue la manipulativa.

  • La técnica grupal se creó para producir el mismo efecto de la enseñanza de la técnica manipulativa en el mayor número posible de personas a la vez (la palabra "enseñanza" indica que los cambios en la autoimagen del alumno se producen porque este toma conciencia de sus cambios corporales). Las lecciones se emitieron por Swiss Radio Zúrich durante dos años. Hasta la fecha, hay alrededor de mil lecciones de cuarenta y cinco minutos, cada una en hebreo, y algunos centenares en inglés, francés y alemán.


  • Aplicaciones del método

  • El Método Feldenkrais considera que todas las funciones son una manifestación del sistema nervioso; por ello tiene una aplicación universal.

  • He enseñado a músicos, violinistas y pianistas mundialmente famosos, como el prestigioso Igor Markevitch, que solicitó mis servicios en el curso internacional para directores de orquesta realizado en Salzburgo y en la ópera de Montecarlo durante varios años. En los últimos tiempos, he impartido clases anuales para Peter Brook en su Centro Internacional para la Investigación Teatral en Paris, así como en San Juan Bautista (donde Brook trabajó con El Teatro Campesino) y en la Academia de Música de Brooklyn, entre otros. La Escuela de Teatro de la Universidad de Pittsburg, la universidad de Nueva York y muchas otras instituciones han utilizado mis técnicas

  • Además, he tratado a personas con diferentes dolores crónicos.




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